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Las 6 reglas que te ayudarán a gestionar el uso de pantallas estas vacaciones

Las 6 reglas que te ayudarán a gestionar el uso de pantallas estas vacaciones

Un uso excesivo del móvil, redes sociales o videjuegos puede implicar conflictos familiares que conviene prevenir para no perjudicar el tiempo de descanso estas vacaciones

Con la llegada de las vacaciones entramos en una época del año en el que el reloj, las prisas y el estrés quedan a un lado. Disfrutar del tiempo libre favorece, en ocasiones, el acceso a las pantallas como recurso para el entretenimiento y comunicación con aquellos que han iniciado un viaje y ya no están cerca. La prudencia es una de las máximas para no vernos inmersos en largas jornadas frente al móvil la tablet o la videoconsola.

Pero por el propio descanso de los padres son ellos mismos los que permiten a sus hijos estar más tiempo conectados porque así se aseguran que los pequeños están entretenidos y en silencio. Sin embargo, el tiempo de uso debe ser controlado también en vacaciones, no es recomendable dar «barra libre» que impida realizar otras actividades de ocio y en compañía física de otras personas. Por este motivo, Jorge Flores, fundador y director de PantallasAmigas explica que hay una serie de recomendaciones muy útiles para esta época del año, y que impedirán con la vuelta a l cole tener que «luchar» con los hijos para que no estén naganchados a las nuevas tecnologías.

1. Pon más atención a la supervisión parental

Hay diferentes programas y aplicaciones que bajo la denominación de «software de control parental» permiten supervisar, acotar y controlar la actividad de los niños en el mundo online. Si ya usas uno, préstale algo más de atención.

2. Mantén criterios y normas de uso

Las normas en verano no se van de vacaciones. Debe seguir habiendo reglas familiares para el uso de pantallas. Sí, se pueden adaptar o relajar, pero en unas condiciones y por un tiempo fijado de antemano de forma expresa. No hacerlo así puede generar tres efectos poco deseables: que de la indefinición se pase a la ignorancia o a los excesos, que sea complicado restaurar el criterio prevacacional tras el verano y que se generen hábitos complicados de cambiar.

3. Interésate más por las nuevas amistades

Los círculos de relación se amplían en verano, es normal y deseable. Ahora bien, este concepto de «amistad» en las redes sociales y en los grupos de whatasapp es muy distinto al de tener amigos presenciales físicamente. En el mundo virtual, se trata de amistades «transitivas» (y frecuentemente transitorias) sin demasiado control sobre su origen último y real.

4. Comparte momentos de pantalla

Ahora puedes coincidir en horarios y tienes mejor disposición para hacer ese esfuerzo adicional. Si tus hijos quieren, trata de «robarles» algo de su tiempo de pantalla para usarla conjuntamente. Es una excelente oportunidad con la que podrás generar confianza, aprender y enseñar. Los videojuegos suelen ser una buena opción y no todos requieren gran habilidad.

5. Impulsa actividades de ocio más diversas

No siempre es cómodo, pero es muy saludable. El ocio digital debe ser variado y, además, debemos impulsar actividades que no precisen pantallas. Aprovechemos la mayor disponibilidad de tiempo para afrontar este tipo de retos que la falta de tiempo del día a día nos hace más complicados.

6. Sigue dando ejemplo adecuado

Pensemos que lo que hacemos nosotros es muy importante y que en verano hay que hacer un esfuerzo adicional en este sentido porque damos ejemplo durante más tiempo al día. Disminuir el uso, priorizar las experiencias y personas presentes con respecto a las que nos ofrece el móvil y prestar más atención a lo que compartimos son tres buenas enseñanzas.

 

Y RECUERDA…

un niño aburrido= un niño creativo

Como hemos dicho antes, la frase preferida de los pequeños es “estoy aburrido”. Cuando un niño se aburre se puede despertar en él toda la creatividad. Si nuestro hijo se aburre, en su cerebro se activará la capacidad de crear por él mismo, hecho que no se da si los niños tienen todo su tiempo de ocio programado.

En nuestra sociedad los adultos estamos acostumbrados a que en cuanto el pequeño dice que se aburre, planificar algo rápidamente. Los niños pierden entonces la capacidad de pensar, de crear, de inventar, de imaginar y, en definitiva, de crecer como persona.

Además, los niños que desde pequeños saben pasar tiempo solos (y no necesitan estar siempre en compañía de un adulto para divertirse), serán más seguros de sí mismos y sabrán aprovechar mejor los momentos de convivencia familiar.

 

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